¿A qué viene tanta palabra anglosajona para lo que antes reconocíamos como ir a caminar por el monte?

Antes de iniciarte en el senderismo vamos a proporcionarte unas pautas y consejos generales para que tu experiencia sea memorable. Queremos que disfrutes de la naturaleza y que el sedentarismo no te controle. Allá vamos.

A menudo la terminología que utilzamos en los deportes de aventura nos juega malas pasadas. Son muchos los interesados en realizar deportes al aire libre con nosotros pero, cuando quieren hacer una reserva para una actividad, se confunden y no saben qué quieren contratar. Esto nos pasa con vocablos como senderismo, hiking, excursionismo y trekking.

¿Senderismo o excursionismo?

El senderismo tiene su término anglosajón. Nos referimos a la palabra hiking. Ambos vocablos aluden al hecho de caminar por senderos naturales y homologados. El senderismo o hiking se caracteriza por la duración y el menor grado de dificultad de las rutas que se practican. Además, la esencia de este deporte es que se realiza para relajarse y conectar con la naturaleza y la cultura de los poblaciones rurales durante el camino.

El excursionismo o trekking consiste en practicar senderos no homologados y caminos salvajes durante varios días. Para su práctica es necesario un buen estado físico y un equipamiento completo para poder comer y pernoctar al aire libre.

El término anglosajón de trekking se generaliza en la década de los 80 cuando, unos pocos escaladores se plantearon coronar los picos más altos del mundo, sirva de ejemplo el Himalaya. Antes de iniciar la aventura, estos pioneros debían llegar a las bases o "treks" que se localizaban por debajo de los 5.000 metros, en las faltas de la cordillera. Así surge el término de trekking para referirse a los desplazamientos que los escaladores realizaban a pie y cargados con grandes mochilas.

¿Cómo podemos calcular la dificultad de una ruta sin haberla practicado antes?

Todas las rutas se clasifican atendiendo a una serie de características. Nos referimos a la distancia en kilómetros, el tipo de ruta, la duración y el desnivel del terreno. El tipo de ruta dependerá del sendero. Estos pueden ser de ida y vuelta, solo de ida o circulares. Según estos ítems las rutas se  definen como rutas de iniciación, de nivel medio y avanzadas. Existen herramientas online como el Registro Público de senderos de la Comunidad Valenciana que te ayudarán a la hora de escoger la ruta más adecuada para iniciarte en el senderismo.

Si eres principiante en esto de salir a caminar, recurre a internet para identificar las características del sendero que quieres practicar. Según la distancia las rutas de iniciación no exceden de los 12 kilómetros y suele tratarse de caminos homologados que podemos recorrer en menos de 4 horas. Si tienes experiencia previa puedes lanzarte con un sendero de 12 a 18 kilómetros y con una duración estimada de 5 horas de recorrido.

Usa el sentido común

Planea tu ruta con antelación. Utiliza un mapa de montaña o recurre a cualquier guía online. Infórmate de cuántos kilometros tiene el sendero, cuánto dura la ruta, si se trata de un sendero de ida y vuelta, solo de ida o de una senda circular. 

Tu estado físico

A la hora de lanzarte con el senderismo tienes que valorar cuál es realmente tu estado físico. Hay personas que, a pesar de llevar una vida sedentaria, están acostumbradas a caminar. Ten en cuenta que no es lo mismo ir al gimnasio esporádicamente que practicar un deporte habitualmente y más si se trata de actividades como la natación, la escalada o el atletismo.

¿Qué puedes hacer para evaluar tu condición física? Te proponemos que dediques unos días a pasear por tu ciudad. Puedes empezar con un paseo de 30 minutos e ir aumentando progresivamente. Esto te servirá a la hora de determinar cuál es tu resistencia real caminando.

Los preparativos y el equipamiento básico

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Antes de empezar con los preparativos es aconsejable que consultes la previsión del tiempo para el día de la actividad. La previsión meteorológica te dará pistas a la hora de escoger el calzado y la ropa más adecuada para ese día. 

Si sales temprano, vístete con un cortavientos y unos pantalones largos. Usa prendas que te protejan del viento, transpiren y sequen rápido. Si hay amenaza de lluvia llévate un impermeable y varios pares de calcetines, te salvarán de pasar frío. En cuanto al calzado, si vas a practicar una ruta sencilla y el tiempo acompaña, podrás utilizar unas zapatillas normales pero si la metereología es mala y la ruta es superior a 12 kilómetros, saca del armario tus botas de montaña. Evitarás ampollas.

La comida y la bebida 

Durante las rutas de media jornada es recomendable comer algo cada 30 minutos, nos ayuda a mantener el ritmo y sienta mucho mejor que caminar durante hora y media, parar a comer y volver a caminar otra hora y media. 

¿Qué alimentos nos llevamos? Evita los platos caseros y recurre a los sandwiches, los frutos secos, las barritas energéticas, la fruta, las galletas o incluso un bocadillo de jamón.

Agua antes que zumos y refrescos. Lleva agua de sobra pero no bebas demasiado. Raciona lo que bebes durante el camino.  

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